Hay un montón de formas de conocer gente nueva y todas tienen sus pros y contras. Pero llega un punto en que uno se agota: ya te conoces al revés y al derecho a los amigos de tus amigos (e incluso a sus amigos) o te pasas más tiempo viendo -y dandole like o no- a fotos de gente que no conoces, en vez de tener conversaciones reales. Se vuelve un trámite y, como todo trámite, es fome. Se pierde la sensación de aventura, es difícil encontrar gente con la que hagas click.

La pregunta que queda en el aire es: ¿dónde están esas personas que te gustaría conocer?

Respuesta: en Cónclave. Una manera más orgánica de conocer gente nueva; una experiencia grupal con personas con las que tendrás algo en común. ¿Lo que hace la diferencia? Que haya un ser humano -no un algoritmo, no el azar- preocupándose de conectarte con la gente que has estado esperando conocer.

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